El acordeón inquieto
despierta todas las musas.
Corcheas y semifusas
acarician su amuleto:
hacen tus manos el dueto
que acunará su vaivén.
Sus fuelles también son tren
llorando las despedidas,
o las miradas perdidas
de nostalgia en el andén.
Pero el viaje no es el mismo,
muñeca de sangre azteca,
si tu sonrisa es la meca
de la música, espejismo.
Donde el color es abismo
que da vuelo a cada nota.
Río abajo, las gaviotas
dibujan el pentagrama,
de tus ojos que proclaman
música de gota en gota.
Un subte que decide mi destino,
lo veo reflejado en el andén.
Se cruzan nuestras sombras, lo adivino;
Hacemos paraíso nuestro tren.
Los pies timidamente se atropellan:
Malabares de un nene en el vagón,
empiezan a danzar aquellas huellas
que dejaron las nubes de ficción.
Y crecen las mareas subterráneas,
el nudo en nuestros ojos se desata.
Unimos ilusiones instantáneas
que el tiempo con apuro va y las mata.
“No sin sorpresa descubrí que la forma
del tiempo es verde.”
@NicolasPoulsen
.
La soledad comulga en el silencio
y el anciano nos quiebra realidades.
Mis ojos detenidos, nos sentencio:
envueltos para siempre en brevedades.
Aturde en nuestra sangre todo ruido,
sabernos nos haría compañeros.
Pudiendo compartir lo que hemos sido
prefiero verte lejos, forastero.
La soledad cautiva mis fronteras:
me espío y veo un viejo confundido.
Las formas de las sombras solas quedan.
La puerta se desliza y yo de afuera
observo lo que habían escondido,
los labios de mi muerte se lo llevan.
Escapemos de nuestra madrugada,
tapemos cada poro con vapor
dejando nuestra piel amordazada.
Juntemos en tus ojos resplandor
hundiéndonos en mar de noctilucas,
que encierra soledad en un temblor.
Cambiemos la caída por el filo;
las voces condensadas que acurrucas
se harán cristal de lluvia, flor de tilo.
La niebla y nuestra balsa por el río,
no hay márgenes ni orillas compañeras.
Dormimos sin caernos al vacío
ni el viento consiguió que nos movieran.
Nacemos al costado del abismo,
pensando nuestra vida al otro lado.
Llevamos nuestros nudos desatados:
el cuerpo desconoce nuestros sismos.
.
La duda que no espera se hace miedo,
y el filo de la soga es avenida.
Espera por nosotros la caída;
me absorverá la tierra si me quedo.
.
Reunidos ya mis pies en una fila,
el paso que me espera está en la cuerda.
El lápiz en las manos me recuerda
que ya no hay precipicio en mis pupilas.
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Encuentro el equilibrio en el pasado
de un árbol enraizado entre la arena.
El mar bañó de lágrimas su pena,
puso fin a un destino no borrado.
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Mi cuerpo es un secreto de papel.
Amores con sabor funambulista
recorren en silencio las aristas:
quilómetros de abismo hasta tu piel.
Hay arañas que tejen redes para atrapar poetas;
hay poetas prisioneros de las letras jugando entre esas redes;
hay juegos que no entienden de distancias;
hay distancias que deciden navegar entre poemas;
y hay poemas que se visten de dibujo.
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Este cuento nace a partir de un samaniego del poeta y dibujante barcelonés iMpERtiNENtE @p_v_i
Hablando un poco del EGO,
con la historia de una rana,
al modo de Samaniego:
Brincando brincos brincaba
saltos que daba, saltando,
pensando ser la caraba,
de ver cómo iba avanzando
con los botes que pegaba.
De pronto oyó a la serpiente
reptando, pegada al suelo
que la elogió diligente
por su acrobático vuelo,
y se paró cortésmente…
El ofidio aprovechó
el descuido del batracio
con los piropos que echó,
y acercándose despacio
le cercó y le devoró…
Al que entre halagos te invita
no hay que entusiasmo mostrar,
que el elogio debilita,
y quien se para a escuchar
con eso, el éxito evita.
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Entre saltos, ofidios y batracios, los juegos tuiteros dieron vida a una ranita con la ilusión de ser princesa. De las rimas improvisadas nació este pequeño cuento; y del talento y la generosidad de iMpERtiNENtE @p_v_i la ranita azulada.
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La rana que no pudo ser princesa
La ranita no adivina
Qué beso la hará princesa.
Ningún destino la besa:
Ya las ramas son espinas.”
Es que a menudo se gana
De la acción, tan sólo eso.
Si no es princesa la rana,
Quizá baste con el beso.”
La ilusión la hace princesa:
En cada beso la rana
Despliega tanta belleza
Que hasta llega a ser humana.”
La verdad aquí se incoa:
Princesa puede que sea,
O mejor lo crea, crea…
Que yo creo, croa, croa.”
Creo que el canto en la rana
Es parte de una protesta.
A veces se manifiesta
Muy temprano en la mañana.”
Una verdad se remarca
Y como tal, así pesa:
Si se vive en una charca,
Mejor ser rana a princesa…”
En este mundo hay humanos
En castillos y palacios,
Con el alma de batracio
Y el corazón con gusanos.”
Y yo le pido, por eso,
A la rana, que aunque guapo
El príncipe, antes al sapo
Le conceda darle el beso.”
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Gracias @p_v_i por ese precioso dibujo y por jugar a hacer poesía.
El tiempo se hace vueltas sin destino,
La Luna siempre brilla compañera.
La Tierra, atrapada en las fronteras,
Encuentra en esa Luna su camino.
La cara de la Luna es fiel reflejo,
Sus ojos apoyados en la Tierra.
El mundo que se olvida de la guerra
Y sale de paseo con su espejo.
Los brazos de la Tierra que no alcanzan
Las manos extendidas de la Luna:
No hay vueltas que contemplen la tardanza.
Se quiebra todo esfuerzo en las lagunas
Y el agua implora al cielo su confianza:
El sol unió la Tierra con la luna.
La melodía desnuda,
Deja deuda en tu poesía.
Ojos dormidos, ilesos.
Hoy en tus huesos las musas,
Dibujan fusas a besos.
Un Segundo
De rayuela,
Y ella vuela
A otro mundo.
.
Escalones
De niñez.
Con timidez
Sus pulmones,
.
Respiran
Ingravidez
Del cielo.
.
Retira
Sus pies
Del suelo.
.
Soy Alicia en tus cuentos por la noche.
Ejércitos de naipes combativos
no dejan que los cuerpos sometidos,
enfunden con sus lágrimas reproches.
.
Nuestro lago es el llanto de los miedos
que inundan nuestras manos desunidas
Una siesta no implica mi partida,
me duermo en el regazo del “no puedo”.
.
El jardín nos florece como otoño,
y el mundo se hace rey de corazones;
las sábanas despiertan los espejos.
Quisiera ver a Alicia en mi retoño,
la inocencia contiene mis pasiones:
congelas la mirada en mi reflejo.
.
.
El vestido se arrugaba
con la luz del mediodía.
Mientras la nena comía,
María Elena cantaba;
una naranja escapaba
y el jacarandá llovía.
A todo el mundo advertía,
que se fijen de una vez:
teníamos todo al revés
y el jardín nos florecía.
.
Y la nena adormecida,
hace de cuentos la siesta.
La sonrisa yuxtapuesta
a tesoros de la vida:
una lágrima rendida,
un “no me acuerdo” , un país.
Hoy sus pies ya son raíz
de muchos años de infancia.
Nos inunda tu fragancia,
María Elena, tu barniz.
.
Los pistilos
en tu boca
equivocan
el estilo.
Tan sutil
el esquema,
un poema
varonil.
No olvides:
tu lengua
me habita
cicloide
no mengua,
me excita.
El faro
repite,
y admite
tu amparo.
.
Oscuras
sirenas,
ballenas,
criaturas.
.
Te miran
perplejas,
curiosas,
.
Suspiran
complejas,
ansiosas.
Suelto una gota de miel en la comisura de tus labios
y la dejo escapar de la humedad de tu boca.
Entonces se desliza por tu cara, por tu cuello, y te acaricia hasta erizar cada centímetro de tu suelo en carne viva;
gira y se hace sudor en la explanada que recorre tu estómago, acompañando los vaivenes de tu respiración agitada, abriendo caminos para el éxtasis, para tus manos, para mi cuerpo;
y la gota sortea tu ombligo, sortea el vapor, y cae rendida en el abismo que sostiene a mis labios, a mi boca, que te mira desde el suelo complaciente.